Centenario Teresa Guasch
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Centenario Teresa Guasch
Actividades
24/10/2017

Celebración 15 de septiembre


Ambientación: Colocar imágenes de foto – palabra de las diferentes orfandades de nuestro mundo actual y las fotos de nuestras Madres Fundadoras.

Estamos viviendo y celebrando estos cien años del paso a la Casa del Padre de nuestra Madre Teresa Guasch. Recordamos su vida como un kairós para nuestra Congregación. Sin ella y su madre, la Madre Teresa Toda, en la historia, esta obra no estuviera dando vida en cada país donde nos encontramos. Por eso este día cantamos y celebramos su valentía, su confianza y su abandono en las manos del Padre, para que este sueño de Dios fuera posible. Agradezcamos a Dios la osadía de nuestra Madre, que hoy nos permite estar en este lugar, y pidamos nos conceda esta misma para ponernos en sus manos y dar respuesta a los desafíos que la sociedad nos presenta.

Canto: Misericordia (CD. Violetas) o somos familia por amor

Ant.  Toda la corona de virtudes: fe, humildad, sencillez, mortificación, celo apostólico, mansedumbre, los vive desde la caridad.

Salmo 27

El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?

El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré temor?
Cuando los malhechores vinieron sobre mí para devorar mis carnes,
ellos, mis adversarios y mis enemigos, tropezaron y cayeron.

Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón;

aunque en mi contra se levante guerra, a pesar de ello, estaré confiado.

Una cosa he pedido al Señor, y ésa buscaré: que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida,

para contemplar la hermosura del Señor, y para meditar en su templo.

Porque en el día de la angustia me esconderá en su tabernáculo; en lo secreto de su tienda me ocultará; sobre una roca me pondrá en alto.

 Entonces será levantada mi cabeza sobre mis enemigos que me cercan; y en su tienda ofreceré sacrificios con voces de júbilo;
cantaré, sí, cantaré alabanzas al Señor.

Escucha, oh Señor, mi voz cuando clamo;

ten piedad de mí, y respóndeme.
Cuando dijiste: Buscad mi rostro, mi corazón te respondió:
Tu rostro, Señor, buscaré.

No escondas tu rostro de mí;
no rechaces con ira a tu siervo;
tú has sido mi ayuda.

No me abandones ni me desampares, oh Dios de mi salvación. Porque aunque mi padre y mi madre me hayan abandonado, el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino, y guíame por senda llana por causa de mis enemigos. No me entregues a la voluntad de mis adversarios; porque testigos falsos se han levantado contra mí, y los que respiran violencia.

 Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad  el Señor en la tierra de los vivientes.
Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón.

Ant.1 Toda la corona de virtudes: fe, humildad, sencillez, mortificación, celo apostólico, mansedumbre, los vive la Madre Teresa Guasch desde la caridad.

Ant. 2  El amor a Dios era el perfil supremo de su vida.

Teresa Guasch, como Jesús, de quien recibe su misión, es enviada a anunciar a los pobres la buena nueva; pobres concretados en las huérfanas necesitadas (Lc 4,18). Solo San Lucas refiere el inmenso favor de Cristo resucitando a un huérfano, hijo de una viuda de Naím, coronándolo de un gesto maravilloso. “y Él se lo entregó a su madre” ¡Cuántas veces la Madre Guasch repite aquel milagro espiritualmente y la entrega a la Madre Iglesia multitud de huérfanas! Interiormente, al verse rodeada de tantas niñas, se anima como Jesús cuando prometía a sus discípulos en la última noche: “No os dejaré huérfanos”. (Jn 14,18). Había calado hondo en ella aquel dicho de Santiago:

“La religión pura e intachable ante Dios Padre es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en su tribulación, y conservarse incontaminado del mundo” (Stgo. 1,27).

Sólo que la Madre Guasch lleva a las últimas consecuencias ese verso “visitar” dándole un rico contenido práctico. Para medir su amor a Dios poseemos el otro vaso comunicante de su amor a las huérfanas. (Me 12,31) Ella no pierde el tiempo en pura filantropía. No ama al hombre solo porque es hombre. Lo recalcan expresamente las que la conocen.

“El amor a Dios, asegura, era el perfil supremo de su vida. Todo lo enderezaba a que las niñas amasen mucho al Señor” “La caridad fue norma de su vida, pues la ejercitaba con el Señor y el prójimo”.

Y más claro todavía: “el objeto de la fundación del Instituto fue la caridad con las niñas huérfanas”. “La caridad con el prójimo fue extraordinaria y constante”. La practicaba por amor a Dios. Las fundaciones en favor de la infancia desvalida, pregonan sus grande cuidados para con las huérfanas”.

En el proceso de beatificación se subraya profundamente su caridad heroica con Dios como fuente de su amor al prójimo, a ese prójimo concreto que su Señor le reserva. Toda la corana de virtudes: fe, humildad, sencillez,… la vive desde la caridad. Es su distintivo.

Ant. 2  El amor a Dios era el perfil supremo de su vida.

Ant. 3 Con este ardiente amor, con este amor entrañable, que se acrecienta cada día, a medida que lo vuelca en las niñas huérfanas se entrega a su Cristo, que es el mismo Cristo viviente en sus encomendadas.

Salmo del Amor de Dios conmigo

Te doy gracias, Señor, porque eres bueno, porque es constante y eterno tu amor conmigo.

Te doy gracias, Señor, Dios de todo,

porque en todo lo mío, tú intervienes,

porque es constante y eterno tu amor conmigo.

Tú haces grandes maravillas: la potencia del Universo, el misterio de la Vida, la fuerza del Amor, mi propio ser…, porque es constante y eterno tu amor con todo y también conmigo.

Me sacaste de aquello que un tiempo me hizo esclavo, con mano tensa y fuerte brazo, como ‘tira de uno’ aquel que es buen amigo…; porque es constante y eterno tu amor conmigo.

Cuando no tenía fuerzas, me abriste el camino; pasé y fui salvado por Ti,

desde la experiencia del antiguo Egipto sentí en mi vida una vez más

que es constante y eterno tu amor conmigo.

Me llevas al desierto, pero vienes conmigo, me sacas…, y me guías a tu estilo, haciendo brotar fuera aquello que en mí era obscuro,

Rompiste mis cadenas  y viniste conmigo; yo, a tientas, descubría porque es constante y eterno  tu amor conmigo.

Tú me das, Señor,  el pan que necesito, el pan que me da vida

y aunque me canso…. ¡Vivo!

A todos nos regala el don de pronunciar: te doy gracias, Señor,  porque es constante y eterno tu amor conmigo.

Adaptación del Salmo 136

Ant. 3 Con este ardiente amor, con este amor entrañable, que se acrecienta cada día, a medida que lo vuelca en las niñas huérfanas, se entrega a su Cristo, que es el mismo Cristo viviente en sus encomendadas.

Lectura de la Carta de San pablo a los Filipenses 2, 3 – 13.

 “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad, consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y  haciéndose semejante a los seres humanos. Y, al manifestarse como hombre,  se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.  Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre, no solo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia, lleven a cabo su salvación con temor y temblor, pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad”.

Se puede invitar, ahora, a reflexionar desde los salmos y las lecturas, sobre lo que nuestra madre Teresa Guasch quisiera para nosotras y su Congregación, en este 2017. Y de manera espontánea compartimos los ecos.

Cantamos con María las maravillas del Señor: Magníficat.

Ahora uniéndonos a todas las Hermanas de la Congregación digamos juntas la oración que el mismo Jesús nos enseñó: Padre Nuestro.

Oración final.

Dios del amor y de la vida, en la Madre Venerable Teresa Guasch, que vio amenazada su propia vida antes de nacer, te has revelado un verdadero Padre y nos has dado pruebas de que no abandonas nuca a tus hijos. Te pedimos que con su ejemplo e intercesión, siendo testigos de tu amor en el mundo, construyamos la nueva civilización del amor, y nos concedas la gracia que te pedimos. Por Jesucristo nuestro Señor.

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