Centenario Teresa Guasch
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Centenario Teresa Guasch
Actividades
14/11/2017

 

Ambientación y material

Se puede preparar la capilla con una imagen de Teresa Guasch, unas flores y una vela o velas. Cada momento puede introducirse colocando al lado de la imagen el nombre de la mujer que nos va a acompañar.

Hay varias canciones para escuchar. Todas están descargadas en audio, y se ha colocado en la mayoría los enlaces en YouTube, por si facilita.

Papel de colores.

 DE LA MANO DE UNA GRAN MUJER TERESA GUASCH

 Nos reunimos ante el Señor, en esta tarde, un grupo de mujeres, de varios continentes, de distintas generaciones, de múltiples experiencias, … Y lo hacemos de la mano de Teresa Guasch… Serenamos nuestro cuerpo, traemos nuestra mente de donde quiera que esté a este momento y permitimos que nuestro espíritu nos conduzca al centro de nuestras personas. Hacemos consciente nuestra respiración (breve silencio).

Escuchamos, cantamos

//Ven, Espíritu de santidad ven, Espíritu de luz

ven, Espíritu de fuego ven abrázanos//.

Ven, Espíritu del Padre, sé nuestra luz

derrama del cielo tu esplendor de gloria.

Testimonio cierto, Tú nos enseñas

a proclamar que Jesús resucitó.

Eres la alegría, fuego de la Iglesia

pon en nuestros ojos la mirada del Señor.

Fuego que nos quema, hasta las entrañas

por Ti resplandece la luz de amor.

En este momento, vamos a vivir una celebración en torno a siete momentos, siete mujeres de la mano de Teresa Guasch, quien nos acompaña y convoca en esta celebración. Lo haremos desde situaciones concretas que hoy vivimos, tratando de que sus miradas nos comuniquen algo de lo que ellas experimentaron en la cercanía de Jesús.

 

  1. ISABEL, LA VISITADA (Lc 1, 39-45)

Un rasgo de nuestra sociedad es el individualismo. En medio, Isabel, “la visitada”, junto a Teresa Guasch, pueden enseñarnos a reconocer todo aquello que viene a nosotras envuelto en el disfraz de lo insignificante. Jesús nos urge a estas siempre “de parte de los visitantes” y a saber descubrir como portadores de bendición a aquellos que irrumpen e incomodan nuestras vidas. Bastaría quitarnos los auriculares un momento para escucharles llamando a nuestras puertas. Y abrirlas puede transformar nuestras vidas y llenarlas de alegría porque son las personas la fuente de felicidad. Contemplemos la imagen por unos instantes (música de fondo) …

Escuchamos y cantamos o recitamos:

¡Todo es posible para Dios!

RISAS EN EL AIRE,

GOZO HECHO CANCIÓN;

MÚSICA DE ENCUENTRO,

DANZA DE DOS CUERPOS

AL RITMO DE UN ABRAZO,

DOS VIDAS MULTIPLICADAS

POR EL AMOR. (2)

ANA, LA PROFETISA (Lc 2, 36-38):

Pertenecemos a una generación devorada por la inmediatez. Con frecuencia intentamos aplicar esos mismos ritmos a las relaciones humanas, pero ni una amistad, ni una comunidad se forjan con esa medida ultrarrápida del tiempo. Si recordamos nuestra historia, veinte años de formación vivieron nuestras fundadoras, no fue corto el tiempo de avatares, desprecios, búsquedas… Teresa Guasch junto a su madre practicaron esa cualidad que el Nuevo Testamento llama “aguante activo” y que solemos traducir por “paciencia”, que tiene más de acoger que de soportar. A Ana y a nuestras fundadoras les compensó la espera y quedó premiada con creces, su alegría se desbordó en la alabanza y el agradecimiento.

A coros proclamamos el salmo 137 y cantamos después de cada estrofa la antífona:

 Te doy gracias, Señor, de todo corazón;

delante de los ángeles tañeré para ti

 Me postraré hacia tu santuario,

daré gracias a tu nombre:

por tu misericordia y tu lealtad,

porque tu promesa supera a tu fama;

cuando te invoqué, me escuchaste,

acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,

al escuchar el oráculo de tu boca;

canten los caminos del Señor,

porque la gloria del Señor es grande.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,

y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,

me conservas la vida;

extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo,

y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:

Señor, tu misericordia es eterna,

no abandones la obra de tus manos.

LA SUEGRA DE PEDRO (Mc 1,29-31):

 En un mundo en el que las relaciones se establecen a través del poder, la escena de esta mujer curada por Jesús nos introduce en el nuevo orden de relaciones que deben caracterizar el Reino: en él la vinculación fundamental es la de la hermandad en el servicio mutuo. Nosotras como hijas de Teresa Guasch, estamos llamadas a vivir una misericordia que, para servir no necesita que nadie se lo diga, ni se lo pida, ni se lo agradezca, ni se entere. A la que intenta vivir así, le basta con la alegría de evitar cansancio a otras y con el gozo de poder estar, como Jesús, con la toalla ceñida para lavar los pies manchados del camino de las hermanas.

Leemos esta oración en silencio y luego leemos en voz alta alguna de las frases.

Padre, hoy quiero pedirte por mis hermanas de comunidad.

Tú las conoces personalmente:

conoces su nombre y su apellido,

sus virtudes y sus defectos, sus alegrías y sus penas,

su fortaleza y su debilidad, sabes toda su historia;

las aceptas como son y las vivificas con tu Espíritu.

Tú, Señor, las amas, no porque sean buenas,

sino porque son hijas tuyas.

Enséñame a quererlas de verdad, a imitación de Jesucristo,

no por sus palabras o por sus obras

sino por ellas mismos, descubriendo en cada una,

especialmente en las más débiles, el misterio de tu amor infinito.

Te doy gracias, Padre, porque me has dado hermanas.

Todos son un regalo para mí, un verdadero “sacramento”,

signo sensible y eficaz de la presencia de tu Hijo.

Dame la mirada de Jesús para contemplarlos, y dame su corazón

para amarlos hasta el extremo; porque también yo quiero ser,

para cada una de ellas, sacramento vivo de la presencia de Jesús.

LA VIUDA POBRE (Lc 21,1-4):

Dicen los sociólogos no estamos enteras en las cosas, ni en los encuentros, sino divididas, presentes sólo con una parte de nuestro ser.

Aquella viuda pobre echó todo lo que tenía. Y no sólo ella, sino también Teresa Guasch nos mostró el camino de la kénosis, del anonadamiento como el mejor legado para nosotras. Ambas toman la decisión de vivir entrando en la lógica de la pérdida, del entregarse, de la donación total.

Podemos compartir en voz alta o escribiendo en el papel algo que queramos entregar a Jesús: una esperanza, una alegría, un miedo, una persona, … Después cantamos:

Con amor te presento Señor, lo mejor de mi vida te presento, Señor mi amistad;

Con amor te presento Señor, para ser mi manjar la viña, el racimo, el trigal

El pan de mi hogar te presento con amor

Con mis manos abiertas a ti contemplando tu lámpara te presento, Señor, mi esperanza

hacia ti se dirige mi barca, hacia el cielo va; es largo el camino, el remar

ruta pascual, Dios me guía al caminar.

LA CANANEA (Mt 15, 21-28):

Vivimos en tiempos de un pluralismo que puede crear una humanidad más capaz de convivir. Le amenazan dos peligros: el de una tolerancia pasiva de dejar pasar, dejar ser, dejar estar… y el de una intolerancia combativa: sólo mi grupo tiene razón. Al igual que la Cananea, Teresa Guasch tampoco se cansó de insistir, de permanecer, de seguir luchando y expresando su inquietud. Y la Iglesia fue capaz de dejarse convencer, de entender sus razonamientos y de admirar su fe.

A cada verso contestamos: Hazme, Señor, puente de misericordia.

Dame, Señor, ese corazón deseoso de amar más.

Hazme, Señor, puente de misericordia.

Dame, Señor, un corazón nuevo e inquieto.

Hazme, Señor, puente de misericordia.

Dame Señor un corazón con ganas

de querer llevar al mundo entero la vida que nos das.

Hazme, Señor, puente de misericordia.

Dame, Señor, la valentía y la perseverancia de llevarte allí donde vaya.

Hazme, Señor, puente de misericordia.

Dame, Señor, la paz para darla a las demás.

Hazme, Señor, puente de misericordia.

Dame, Señor, el consuelo para dar consuelo.

Hazme, Señor, puente de misericordia.

Dame, Señor, ese corazón, deseoso de ser instrumento en tus manos.

Hazme, Señor, puente de misericordia.

 

LA VIUDA DE NAIM (Lc 7,11-17):

En cada momento de nuestra existencia decimos “adiós” a alguna persona o a alguna cosa, nos vemos enfrentados a la necesidad de despedirnos y de “hacer duelo”, a veces, seguimos ancladas en la nostalgia del pasado, incapaces para mirar lo que nos trae el presente. Aquella mujer viuda de Naim, que había perdido su hijo único, recibe de manos de Jesús al hijo perdido.

Acogemos ahora la máxima de Teresa Guasch que se nos entrega como don a compartir (a cada hermana se le entrega uno de los textos preparados previamente en folios de colores) y la leemos en voz alta. Al terminar cantamos:

TERESA, TERESA,

VIOLETA ESCONDIDA POR AMOR;

SU VIDA, SILENCIO,

CAMINO DE ENTREGA HACIA DIOS.

Enviada de Dios, consagrada,

pedagoga con miras de fe;

//Tu ideal servidora del pobre,

tus modelos: Teresa y José//.

Fue tu vida una cruz dolorosa

que supiste en tus hombros cargar,

//tu oración escondida y callada

animó tus deseos de amar//.

Hoy tus hijas alaban al Padre

por tu vida repleta de amor,

//Por tus manos abiertas al pobre,

por tu obra que es obra de Dios//

LAS MIRRÓFORAS, PORTADORAS DE PERFUMES (Mc 16,1-8):

Para nadie es un secreto que vivimos tiempos oscuros y que nos sentimos tentadas de desánimo en incontables ocasiones. De las mujeres que fueron al sepulcro en la mañana de Pascua llevando perfumes quizá podamos aprender su capacidad de afrontar los acontecimientos con sabiduría y audacia. El joven sentado al lado derecho y vestido con una túnica blanca les dice: No temáis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado, no está aquí. Para reconocer al Cristo, Hijo de Dios, hay que bajar y no subir, hay que contar con el fracaso y con el dolor. “Id a Galilea, allí le veréis”. Cada una de nosotras tendrá que dar contenido a su ser de discípula en la Galilea de su vida.

Escuchamos a continuación una poesía de una madre para sus hijos.

Nosotras, como hijas de Teresa Toda y Teresa Guasch, acojamos este legado abriendo nuestro corazón, nuestra mente y nuestro espíritu.

Podemos subrayar aquel verso que nos llegue más adentro, que más claro nos hable.

Instrucciones a mis hijas: https://www.youtube.com/watch?v=dhtKdHLU7Y0

Jamás un conato de daros la vuelta

jamás una huida, por muchos que sean

jamás ningún miedo, y si acaso os diera, jamás os lo noten, que no se den cuenta,

jamás un “me rindo”, si no tenéis fuerzas.

Aunque fuese a gatas, llegad a la meta

Que nadie os acuse… ¡miradme a la cara!

Que nadie os acuse de dejar a medias un sueño imposible…

(Si es que los hubiera)

Yo no los conozco,

Y mira que llevo yo sueños a cuestas

Jamás, y os lo digo como una sentencia, ¡miradme a la cara!

Jamás en la vida paséis por el lado de cualquier persona sin una sonrisa.

No hay nadie en el mundo que no la merezca.

Hacedle la vida más fácil, ¡miradme!

A cada ser vivo que habite la tierra

Jamás se os olvide que en el mundo hay guerra por pasar de largo sin gloria ni pena delante de un hombre

Y no preguntarnos qué sueño le inquieta, qué historia le empuja, qué pena lo envuelve, qué miedo le para, qué madre lo tuvo, qué abrazo le falta, qué rabia le ronda, qué envidia lo apresa…

Jamás, (y os lo digo faltándome fuerzas),

Si el mundo se para, os quedéis sentados viendo la manera de que otro lo empuje; remangaos el alma, sed palanca y rueda,

Tirad de la vida vuestra y de quien sea,

Que os falte camino,

Perded la pelea contra los enanos

No sed los primeros,

Que os ganen los hombres que no tienen piernas

No sabedlo todo,

Dejad que contesten los que menos sepan

Las manos bien grandes,

Las puertas abiertas,

Anchos los abrazos, fuera las fronteras

Hablad un idioma claro, que se entienda

Si estrecháis la mano, hacedlo con fuerza

Mirando a los ojos,

Dejando una huella

Prestad vuestra vida,

Regaladla entera

Que a nadie le falte ni una gota de ella ¡Cantad!

Que cantando la vida es más bella

Y jamás, os hablo desde donde nazca

El último soplo de vida que tenga,

jamás una huida, por muchos que sean…

Tras estos siete encuentros vividos en esta tarde, de la mano de Teresa Guasch creemos un espacio para compartir, para regalarnos la fuerza que nos ha llegado del Espíritu, a través de la presencia de estas mujeres. Puede ser en forma de alabanza, de acción de gracias, de petición, de anhelo, de bendición,

Terminamos diciendo juntas la oración del centenario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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